Tocada y hundida. Así se encuentra en éste mismo momento Christina Aguilera, quién la pasada madrugada cantaba el himno nacional en el espectáculo deportivo más famoso de América. Pero esa sonrisa, marcada por ese pintalabios color "Rojo le acabo de pegar un mordisco a un chuletón crudo y se me ha quedado la sangre en la boca", le ha durado dos telediarios, sin contar el tiempo, ni los deportes.
La emoción del momento le pudo y acabó en un polémico error en el que la cantante se equivocaba interpretando el himno.
Comentaba Christina minutos después de su actuación. Once millones de personas vieron desde sus casas el error de la chica. Pero lo peor vendría después cuando tuvo que recurrir un paraguas para semejante lluvia de críticas. La prota de Burlesque cantó "What so proudly we hailed at the twilight's last gleaming" , cuando la letra original del himno dice "O'er the ramparts we watched, were so gallantly streaming".
Tanto en twitter como en el resto de las redes sociales "lo más suave" que le han dicho ha sido antipatriótica.
Aguilera, quién en éste preciso instante debe estar construyendo un bunker para desaparecer de la faz de la tierra durante unas semanas, ha hecho ya sus primeras declaraciones después de lo sucedido:
"Solo puedo esperar que todos puedan sentir el amor que le tengo a este país y que el verdadero espíritu de su himno de todas maneras fue interpretado"
Pues bien, aquí cerramos otro de los muchos capitulos desastrosos de la vida de la cantante.
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